José de la Vega, currículum 1961

Alfonso Puig, Filo Feliu, Marques de Sagnier, G, Schröeder, Antonio ‘el Bailarín’, Mercedes Borrull ‘la Gitana Blanca’ y José

José de la Vega en ‘Alto Aragón’

1961
En enero de 1961, contratados por las Juventudes Musicales de Bélgica actuamos en el Palais Beaux-Arts de Bruselas, a continuación del Ballet de Pilar López, y en gira por todo el País tournée que debido al gran éxito se vuelve a repetir la siguiente temporada. En Marzo de este mismo año, jira por Francia y segunda actuación en la Sala Pleyel de París.

En abril nos presentamos en el Teatro de la Zarzuela de Madrid con el espectáculo “Flamenco y Danzas Españolas”, donde debido al gran éxito se prorrogaron las actuaciones, concediéndoseme el Premio Nacional de Teatro 1961, por mi coreografía de la “Saeta”, otorgado por el Ministerio de Información y Turismo, edición en la que también se le concede a la eximia bailarina Pilar López. (AI estreno asistieron entre otras personalidades: Maríemma, Enrique Luzurriaga, Pilar López, Dorita Ruiz, Rosario, José Toledano, Alberto Lorca, Manolo Vargas, Roberto Ximénez, José Monleón, Serafín Adame, José Luis Alonso, José Tamayo, Ana María Noé, José Martín, Maria Paz Ballestero, María Luisa Merlo, Leo Anchóriz, Rupert Salvador, Rafael Richart, Carmen Bernardo, Isabel y Conchita Hermanas de F. García Lorca, Gerardo Malla, Raffran, Antonio Marín, Alberto González Vergel…

En el mes de junio, mi espectáculo inaugura el “Primer Festival de Danza de Castelldefels”, festival que repetiríamos en varias ocasiones. Al final de la velada pasa por mi camerino el célebre bailarín Vicente Escudero que venía acompañado de Alfonso Puig. Allí fue donde recibí la lección más importante de toda mi carrera artística, de labios de Vicente Escudero:

“He podido comprobar cómo usted respeta mi Decálogo sobre el Baile Flamenco Masculino. Pero es una lástima que teniendo usted un baile “pastueño” y unos brazos tan majestuosos, no los lleve arriba cuando baila las escobillas de las Alegrías, y esté usted todo el tiempo, dándole gusto a los picos de la chaquetílla”.

Y lo mismo que una irradiación espectral, el Maestro elevó sus brazos, como queriendo alcanzar la Gloria en vida, marcándome cómo aquellas escobillas deberia adornarlas. A partir de aquel momento se creó una fuerte amistad y se estableció una corriente de simpatía entre ambos.

A continuación, actuamos en el desaparecido Teatro Barcelona, donde hicimos varias temporadas. Barcelona fue una plaza que no fue descuidada casi ningún año, con actuaciones además del Barcelona, en el Teatro Romea, Poliorama, Victoria y Talla, sin olvidar la temporada estival en las salas de fiestas, de la Costa Brava y Litoral Mediterráneo me lo dio todo.